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El rol de víctima (3)


Hemos visto dos tipos de actitudes victimistas: Los que se auto-incapacitan, actúan como si tuvieran menos recursos que los demás, y las víctimas exigentes, que se creen merecedoras de un trato especial debido a su condición de víctimas. Hay un tercer tipo, que veremos a continuación:

La víctima auto-destructiva.

Es un personaje que es consciente de que está mal, pero como cree que la vida no vale la pena, piensa que no es necesario esforzarse en mejorar. Su actitud vital es auto-destructiva. Los sentimientos que tiene hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el mundo son negativos. No acostumbra a pedir ayuda y si se le quiere ayudar, lo rechaza.
 
 
  • Juegos habituales

    • Mejor no pensar ni sentir. (Frecuentemente caen en el alcohol, las drogas…).
    • Me han de tomar como soy (la sociedad, los tribunales, los trabajadores sociales…).
    • No hay justicia. (Es frecuente que se quejen de que nadie les ayuda, que la vida no es justa con ellos, pero cuando se les quiere ayudar, no se dejan).
    • Me han hecho así. Yo no soy culpable. (Atribuyen su estado a la mala suerte, la familia, su infancia, la sociedad…para no asumir ninguna responsabilidad de sí mismos).

Igual que en los otros tipos de víctima, la forma de contrarrestarlo pasa por apelar a su capacidad de razonamiento y reforzar la autoestima. En los casos en que hay una problemática asociada de adicciones, se tendrá que empezar por tratar eso y, a ser posible, apartarles de su ambiente habitual para evitar que recaigan.

Aparte de las personas con adicciones, cuando encontramos a una persona con estas características, acostumbra a ser depresivo habitual. Se puede intentar hacerle ver que no todo el mundo piensa igual que él, que hay muchas personas que valoran la vida y valoran todo lo que tienen. También se puede apelar a sus deseos internos, e invitarle a que luche por conseguirlos, que encuentre motivos para disfrutar de la vida.

Cuando tenemos a una persona así cerca, es importante que no nos dejemos arrastrar por su negatividad y su tendencia auto-destructiva, pensando que ésta es su decisión personal y no tiene por qué ser la nuestra.

La semana que viene, el rol del espectador.

El rol de víctima (2)


La semana pasada vimos la primera parte del rol de víctima, aquella que se auto-incapacita para obtener refuerzos de lástima o negativos y encontrar salvadores que les solucionen las cosas. Pero hay dos tipos más de víctimas:

La víctima “exigente”

Es un personaje que, haciendo alusión a alguna situación difícil que hubo en su vida, se tiene por merecedora de un trato “especial”. Como víctima que es, se cree con menos recursos y capacidades que las otras personas pero, además, exige que los otros lo tengan en cuenta y “bailen a su alrededor”. Cree que todo el mundo, tanto las personas que les rodean como los servicios sociales, médicos, la justicia, etc. tienen la obligación de ayudarle.



  • Juegos habituales
    • “Me han de perdonar o disculpar”. Las otras personas deben aceptarle como es, (sea maleducada, exigente, déspota, etc o bien esté siempre llamando la atención) porque “es una víctima de sus circunstancias”
    • “Es vuestra obligación”. Se cree merecedora de atenciones especiales por parte de todos.
    • “Alboroto”. Si los demás no hacen lo que la víctima quiere, organiza un alboroto: grita, llora, puede llegar a romper cosas, amenazar…
    • “Mira qué me has hecho hacer”. La persona nunca asume ninguna responsabilidad respecto a sus actos. Siempre le da la vuelta para hacer sentir culpables a los demás.
    •  “Si, pero”.  Cuando se le hace una sugerencia para que mejore su situación, pondrá mil y un inconvenientes para no hacerlo. En realidad, lo que quiere es quejarse y que se lo solucionen.
    • “Nadie me ha de decir lo que tengo que hacer”. Se puede indignar ante sugerencias de mejoría de su situación. Lo que quiere es perpetuarla y salirse con la suya.
Este tipo de personas a menudo consiguen que todo el mundo se aparte de ellas. Por más que los que les rodean se esfuercen en complacerles, nunca tienen suficiente. Sólo se quedan a su lado, personas muy sumisas y abnegadas. También es frecuente el cambio de un estado al otro. Por ejemplo, una persona que actúa desde “yo no puedo”, cuando no le hacen caso, se pasa al rol exigente, y monta un alboroto, o se indigna, etc. 

La próxima semana, la víctima autodestructiva.